BARREIROS, PERNAMBUCO – Lo que parecía una tarde tranquila de descanso en la acera se transformó en una escena de guerra en cuestión de segundos. Ewerton da Silva, un joven de apenas 25 años, se convirtió en la más reciente víctima de la ola de violencia que azota la Zona da Mata Sur, tras ser ejecutado frente a su propio hogar.

El rugido de un motor y el fin de la calma
Eran las últimas horas de la tarde cuando un vehículo oscuro maniobró lentamente por la calle de la víctima. Según los informes preliminares, Ewerton estaba sentado en la acera, un hábito común en los barrios residenciales de la zona. Sin previo aviso, el vehículo se detuvo. Del interior descendieron sujetos armados que, con una precisión quirúrgica y una frialdad absoluta, descargaron sus armas contra el joven.
Los vecinos relatan haber escuchado una ráfaga incesante. Los peritos confirmarían más tarde el hallazgo de casquillos de 9mm y más de diez impactos en el cuerpo de la víctima, la mayoría localizados en la cabeza y el torso, señales inequívocas de una ejecución planificada.
Una familia en shock y una ciudad en silencio
Mientras el vehículo de los sicarios desaparecía a toda velocidad, los familiares de Ewerton salían a la calle encontrándose con una escena devastadora. A pesar de los esfuerzos, no hubo tiempo para el auxilio médico; la muerte fue instantánea.
«No tenía problemas con nadie», declararon allegados entre lágrimas mientras el cuerpo era trasladado al IML de Palmares. Sin embargo, la Policía Civil maneja la investigación con cautela, sin descartar que el joven pudiera haber sido víctima de una confusión o de las estrictas y crueles «leyes» territoriales impuestas por facciones criminales.
El desafío de la justicia
Hasta el momento, el silencio impera en el barrio. La «Ley del Silencio» dificulta la obtención de testimonios clave, ya que el temor a represalias es palpable entre los residentes. La Comisaría de Barreiros continúa recolectando imágenes de cámaras de seguridad cercanas, con la esperanza de que el vehículo oscuro sea la pieza que falta para desmantelar este grupo de ejecución.


